
Lo que suele fallar
Y cómo lo resuelve Peludesk
«Entre corte y corte no tengo tiempo de apuntar nada»
Corte, barba o corte + barba, a un toque en la tablet. Quién atiende va al ticket solo, y cobrar cierra la cita.
«Mis clientes reservan por Instagram y me lío con los mensajes»
Tu enlace va en la bio. Eligen hora entre tus huecos reales y la petición entra en tu agenda, sin un mensaje de por medio.
«El mismo cliente viene cada tres semanas y siempre pide lo mismo»
Su ficha guarda lo que pide —«máquina del 2 a los lados, tijera arriba»—. Cuando vuelve, ya lo sabes antes de que se siente.
«El ticket fiscal me da pereza y me lo exigen»
Sale del mismo cobro, con su QR, por la térmica. Sin un paso aparte que se pueda olvidar en plena cola.
Un caso concreto
La mañana de Mikel, barbero
Turno partido, de nueve a dos y de cuatro a ocho, y una columna que se llena de citas de veinte y treinta minutos. La comida sale sombreada: nadie le mete una cita ahí.
- Enrique, cada tres semanas, corte + barba a las nueve: su historial dice cuántas veces ha venido.
- Un arreglo de barba de veinte minutos entre dos cortes, sin descuadrar nada.
- Cera mate vendida con el corte, descontada del stock al cobrar, leída con el lector de códigos.
- Un ticket por cliente, con quién le atendió, por la térmica de 80 mm.
Lo que más se pregunta
- Somos dos barberos. ¿Cada uno ve su agenda?
- Cada uno con su columna y su color, y el ticket dice quién atendió. El salón entra con una sola cuenta y un PIN protege lo delicado.
- ¿Puedo evitar que reserven y no vengan?
- Con dos cosas: entrar con Google al reservar, que frena las bromas, y una señal por adelantado que se descuenta al pagar.
- ¿Necesito una impresora especial?
- Cualquier térmica de 80 o 58 mm, que es lo que hay en cualquier mostrador. Con la app de escritorio imprime sin diálogo y abre el cajón.
Pruébalo en tu barbería, un mes
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